miércoles, 24 de septiembre de 2014

Nuestro finde de sierras cordobesas, ríos, burbujas y un hospital en Santa Fé! (según mi cámara)

Primero lo primero: un retrato de mis hijos, una vez por semana, todas las semanas:



Como fue la primera vez que viajábamos con nuestros dos ninjas, y el viaje es laaargo, decidimos ir a Córdoba de noche: funcioó para nosotros! Apenas si los gordos se despertaron y llegamos con el sol de la mañanita. Por suerte o por milagro, bajamos los bolsos y todos dormimos un rato más!
Un ninja sigiloso se escondió en el baúl del auto! Energías sobran en las sierras, y más si se gastan en jugar...


El camino a nuestro vecindario cordobés... nada mal, no? ;)


Bajando esos pastizales, se encuentra nuestro pueblito, "El Durazno", oculto hasta para los mismísimos cordobeses! Somos muy afortunados de haber llegado por casualidad, de habernos enamorado del lugar y de poder decir que podemos compartir un pedacito de este paraíso con nuestra familia y amigos

Después de seis años, así va quedando nuestra casita. Mientras la mirábamos, con Mariano pensábamos: "Con razón no la terminamos más... es enorme! No nos habremos ido un poquito a la...? Bueno, la idea siempre fué que la casa esté llena de gente que quiere pasarla bien con nosotros, así que así es como debe ser (aunque parezca que no la terminamos más!)


El entrepiso de madera que forma el piso de la planta alta, se quemó completamente en la maderera que lo estaba por entregar durante los incendios que destruyeron varios pueblos cercanos el año pasado: pensar que perdimos sólo eso, a pesar de que todo se retrase aún más, me hace sentir agradecida: en este viaje, pude ver con mis propios ojos la devastación que dejó el fuego a su paso, pero como nota positiva, todas las familias que perdieron sus casas, fueron ayudadas por el gobierno con unas cabañas muy lindas y cómodas. Toda ayuda, y no sólo en lo económico, hizo que la gente no se sintiera tan sola en la tragedia, y encontramos a Yacanto, el pueblo más grande vecino, poniéndose de pie, literalmente resurgiendo de sus cenizas, y soñando a lo grande!



Después  de soñar con finalmente instalarnos este verano, la parada obligada fue ir a jugar al río




Y con otro día maravilloso más de verano que de primavera, burbujeamos en una plaza... la excusa ideal para hacer nuevos amiguitos cordobeses!


En una parrlla donde ya somos habitués, nos recibieron con un paté de cabrito que Gaspar acaparó para el solo y no quiso convidar! Amadeo y Mariano mataron el tiempo practicando escribir palabras... palabras que suenan a funciones corporales y que los hacen tener tres años a los dos !
Todavía no me dí por vencida... algún día vamos  a tener una linda foto de los cuatro juntos! por ahora, la seguimos buscando!


Y llegó el momento de volver: con sus pros y sus contras, decidimos viajar de día, y Amadeo ya no se sentía tan bien: si bien nos fuimos de casa con él tenindo tan sólo un sarpullido, el domingo a la noche lo empezamos a ver decaído y a las tres horas de viaje en la ruta, empezó a volar de fiebre y a llorar del dolor de oídos: hablamos con su pediatra por teléfono y, claro, nos recomendó lo más sensato: buscar un médico para quedarnos tranquilos. Así que ni bien llegamos a Rosario, preguntamos por una guardia y llegamos a un hospital repleto de gente... pero sin un sólo chico para ser atendido en guardia! Aunque viajar así sea horrible, me sentí afortunada de que nos atendieran tan bien y tan rápido: la doctora coincidió con el diagnóstico telefónico de nuestro doctor: una anginas viral, tal vez hasta alérgica, que le provocó una inflamación muy grande en el oído. Por suerte lo medicaron enseguida para que pudiéramos volver a la ruta, pero todos ya más tranquilos
Siempre una sorpresa con estos ninjas! Y aunque las chances de terminar en una guardia están presentes al comienzo de cada día, también está la emoción de vivir una aventura increíble, de aprender algo nuevo, de verlos descubrir todo los que los rodea, de escucharlos poner al mundo en palabras y de seguir recorriendo esta ruta interminable juntos... aunque podría vivir tranquilamente sin la parte de las guardias, eh! :)

 Fotos Gaby Morales

 Y gracias a nuestros amigos Hugo y Graciela, de "Cabañas Foxes" por alojarnos en cada viaje a Córdoba! De verdad que no hay mejor lugar para hospedarse en familia y sentirse como en casa!

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