jueves, 11 de agosto de 2011

Little people

Hoy le escribí a una amiga, Vane, "el arte no se roba, se comparte" en alusión a nuestro afán por "tomar prestadas" buenas ideas (que es distinto que plagiar, ya que nosotras le damos crédito a los verdaderos autores de las ideas). Bueno, a veces el arte sí se roba. Este artista británico y genio, Slinkachu, toma (desde el 2006) a su pequeña gente y los abandona en distintas ciudades del mundo, para que se las arreglen a su suerte. Le gusta la idea de no tener el control del final de su obra. Vuelvo a lo del plagio porque vi obras muy, muy similares en ditintas exposiciones en los últimos años, todas de artistas locales y ninguno le daba crédito a su "inspiración". Tampoco es que ando por la vida diciendo "Ay, éste le robó a Slinkachu", porque no tengo tanto conocimiento sobre el mundo del arte contemporáneo, pero cuando ato un par de cabos, como en este caso, desearía un poco más de honestidad y reconocimiento para quienes tienen, verdaderamente, ideas originales. Es mucho pedir?



Vía Black Eiffel

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