miércoles, 17 de agosto de 2011

Es una casa, no un museo, no?

Me digo esto cuando el desorden me desborda. La realidad es que nuestra casa es una casa donde se vive, se juega y se disfruta... y eso se nota. Otra realidad es que tengo un talento especial para el desorden, soy como una especie de demonio de Tasmania y puedo dejar una habitación perfectamente ordenada hecha un desastre en cuestión de segundos; una cartera por aquí, bufanda por allá, llaves, bolsas de compras, libros... todo va quedando en cualquier lado. Miro a mi alrededor y pienso "yo hice este desorden? soy capaz de hacer todo esto?".Sin dudas es el aspecto que más odio de mi. Tiene su origen bien claro: el hogar del que provengo siempre fué un desorden, a veces parecía más fácil dinamitar la casa que intentar ordenarla.
Así que lucho con este demonio de tasmania que tengo adentro todos los días, por Amadeo, por Mariano y por mi. El desastre de hoy viene del lado de Amadeo y sus juguetes pero todavía no puedo culparlo, todavía no desarrolló tanto talento, y para ser honesta espero que no lo herede de su mamá.

Fotos Gaby Morales


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