Hace poco fuimos con Amadeo y aunque ya lo habíamos llevado antes, esta vez ya pudo comer! pero, siguiendo su rigurosa y nutritiva dieta, no pudimos obviar la carne aunque fuera pollo, y le pedimos permiso a la dueña del lugar para transgredir el menú de la casa... súper contenta de que Amadeo ya fuera un comensal más y de que comenzara a ser habitué como nosotros, nos dijo que no había problema. Esa es una de las cosas que más me gusta del lugar: la decoración y la ambientación no son gran cosa (como en la mayoría de los restaurants chinos) pero la atención es súper cordial y el ambiente es súper ecléctico: siempre se mezclan familias orientales, locales, turistas hiper rubios, morochos africanos, skaters, punks, gente súper tatuada y llena de piercings, jubilados, etc. y un telechimento entre nos: varias veces nos cruzamos con Catalina Dlugi (la señora que habla de espectáculos en canal trece) comiendo o comprando comida para llevar y a Nicolás Cabré sentado en la puerta del edficio de enfrente, jaja!Otro punto que no sólo hace que me guste este lugar, sino que guarde un lugar especial para mi, es que al cierre de cada día, la comida que no es servida se reparte y se regala entre la gente necesitada que se acerca al lugar.
Ah, también tiene un grupo en facebook... yo ya me uní!
Fotos Gaby Morales
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