Con Vero nos conocimos hace años cuando, cada una por su lado, ingresaba a la familia de Mariano. Pegamos buena onda enseguida, pero nos fuimos conociendo con el tiempo: Vero es de esas personas a las que descubrirlas por completo, podría llevarte una vida entera: es una mezcla compleja y fascinante de delicadeza, aventura, ternura, comprensión, observación, ocurrencia, conocimiento, espiritualidad y mucho buen humor. Me es difícil resumir su esencia, pero sí puedo asegurar que cada vez que pasamos tiempo juntas (
se nos ha dado la buena costumbre de recibir cada año nuevo en El Durazno, Córdoba,
en el medio de la nada!), me modifica para mejor. Recuerdo gestos, palabras, consejos que ella no me quiso dar pero así tomé...y también está su relación con su hijo Mateo, que observo y a la cual le copio cosas como mamá: lo que más me gusta de la relación de Vero y Mateo es que son compañeros de aventuras, y definitivamente quiero eso para mí y para mis hijos. Les doy una exclusiva exclusivísima que ni mi familia sabe? Le propusimos a Vero ser la madrina de Gaspar y ella aceptó! Y me llena de alegría que sea parte tan importante de la vida del ninja más pequeño: así como Amadeo tiene a sus dos padrinos, Gaspar no necesita más que una madrina... fueron decisiones que no forzamos ni buscamos, sentímos que debían ser así, y naturalmente sucedieron. Pronto vamos a festejar que ahora, oficial y paganamente, somos familia!
Ser mamá…
En términos
generales podría decir que
Ser madre es
dar.
En esta relación
las madres no se cansan de dar, porque nos llenamos al dar
Porque dar nos
da más.
Y qué damos? , damos
vida porque el tiempo es vida, esfuerzo, experiencias…nos damos a nosotras
mismas,
Lo más increíble
y maravilloso en este proceso de dar es reconocerte en tu hijo, en su forma de
opinar, en la forma en que se relaciona con otros, en sus gestos, en los
análisis y opiniones, cómo actúa con los demás.
Me sentí muy
orgullosa cuando la maestra de mi hijo Mateo, me comentó de un conflicto que
habían tenido los varones del grado y cómo él
tomó una postura distinta ante
las burlas de los chicos hacia un compañero, yo no se si a la edad de él
hubiera tenido el valor de hacerlo, pero sí me doy cuenta que pude transmitirle
lo que aprendí en base a mi experiencia y ese día me dije, estoy haciendo las
cosas bien.
Por eso debemos
ser cuidadosos cuando damos opiniones, tuve el infortunio de escuchar madres
haciendo comentarios sobre el color de
la piel de los chicos y realmente me sentí muy triste. Como padres tenemos que
ser conscientes que somos los primeros formadores de opinión en nuestros hijos.
Muchas veces los chicos son crueles en el aula, discriminando por ser pobre,
por color de piel, por condiciones físicas, por elecciones sexuales etc. Como
padres somos responsables de comunicar bien, de tener una mirada inclusiva para
poder transmitirles a nuestros hijos que vivimos en una comunidad en que todos
podemos tener las mismas oportunidades, sin importar ninguna condición.
Mi deseo es que al darle a nuestros hijos
lo mejor de nosotros podamos construir una sociedad mejor
con lugar para todos.
Gracias, Vero!
Foto Verónica Pichetto