miércoles, 14 de noviembre de 2012

Una vuelta por Europa (en veintipico de días)



 Volvimos!!! Siete ciudades en algo así como tres semanas... fueron muchos días de caravana gitana por el viejo continente: cuatro aviones, siete trenes (uno perdido!), dos barcos, infinidad de colectivos, tranvías y subtes... y sobre todo, nuestras piernas y el carrito de Amadeo (que volvió con las ruedas lisiiitas, lisitas!) Si, nos caminamos la vida! Y es que la mayoría de las veces, nos parecía un despropósito no caminar por las veredas y calles de esas ciudades... como si quisiéramos absorver cada baldosa, cada adoquín, cada vista de un edificio antiguo, cada cúpula perdida que aparecía en el cielo y no dejarlas ir. Y... Oh, la inmensidad! No esperaba encontrarme con edificios y monumentos taaan majestuosos: por ejemplo (si, la uso de ejemplo, qué tul? jaja) La Torre Eiffel me hizo explotar de emoción... qué exagerada! Pero de verdad, cuando la ves a lo lejos, y ya es enorme, ahí recién te das cuenta de que estas en París.


 Y cuando estás ahí, frente a ella, no podés creer que sea tan enorme, lo maravilloso de su ingenieria y arquitectura y sobre todo, la belleza que podemos crear. Si, me sentí un poquito orgullosa de que nuestra pequeña raza humana fuera capaz de construir algo tan majestuoso y hermoso... qué cursi, no? Tambien está la gastronomía... comimos comida de todo el mundo! Y nos dimos cuenta de que estas enormes metrópolis, en realidad son capitales del mundo... tal es la mezcla de gentes que viven el día a día en la calle, y eso las enrriquece.Y la verdad, ya en la última semana del viaje, empecé a extrañar bastante, bueno, mucho. Me sorprendí extrañando más allá de las cosas que uno obviamente extraña (la familia, los amigos, su cama!): me encontré extrañando los sonidos familiares de nuestro idioma, al punto de ponerme realmente ansiosa por volver a España!, extrañé profundamente los olores de nuestra comida pero sobre todo, esa cosa cálida y que tan poco valoramos de nosotros mismos: la amabilidad, la sonrisa y y la solidaridad... esas cosas que te salen de adentro (bueno, no a todos) cuando ves a una embarazada o a una chica con un bebito en brazos y le das el asiento o la ayudas a abrir una puerta.... me sorprendió que en la mayoría de las ciudades que recorrimos, eso no pasaba. Pero volviendo a las notas más positivas, mi corazón terminó de confirmar que no somos turistas, somos viajeros: en la mayoría de los lugares nos fundimos con la gente que caminaba por las calles (excepto en Alemania, donde mi pelo casi negro se veia a cuadras de distancia cual camperón flúo!) y sobre todo, me di cuenta de que mientras estemos los tres juntos, todo siempre va a estar bien: me preocupaba el trajín al que estábamos exponiendo a Amadeo, el vértigo, los cambios de hoteles, de comidas... pero fue un campeón y tomó cada nuevo desafío con una sonrisa, como si fueran los pasos de un juego nuevo que uno va aprendiendo de a poco: durmió súper bien en casi todos los hoteles (en la mayoría lo estaba esperando una cuna en la habitación, a veces era una cama y en Budapest... tuvo su propia habitación con cama matrimonial!!!), comió hasta comida hindú y se volvió fan de las pasas de uvas! Y por supuesto, tanto portarse bien tuvo sus recompensas: chupetines y chocolates, y jugo (o como dice el, "hugo") para el desayuno... y lo empecé a ver tan nenito, ya no bebé, que le debo eso también a este viaje: crecimos un poquito más todos.

Ir contándoles un poco de cada ciudad también me va a ayudar a ir asimilando todo lo que vimos y vivimos, porque la vorágine del viaje, la verdad es que no te da tiempo: el mismo día te encontrás diciendo "Wow, los campos Eliseos, Les Tulleries, la Torre Eiffel, El arco del triunfo!" Y al otro dia, el Louvre ya no parece gran cosa, y cuando estás frente a frente con la Mona Lisa, te parece un cuadrito de morondanga, jajaja! Así que gracias por estar leyendo y compartiendo esta aventura conmigo, prometo hacer solo un post por cada ciudad asi no me pongo muy densa, igual siéntanse en total libertad de frenerme si ven que en un mes no hablo de otra cosa! Como siempre, cuento con ustedes para eso!

  

Fotos Gabriela Morales y Mariano Nesi

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